En las pinturas murales y los trampantojos de Marco Andratschke (Langories), las superficies lisas se convierten en objetos o áreas tridimensionales en las que el motivo recreado toma cuerpo y se hace realidad. Lo dijo el crítico de arte berlinés P. Straube, y me parece que no ha exagerado nada en su opinión sobre los trabajos de este artista hispano-alemán residente en A Coruña.
El muestrario de obras que Marco nos ofrece en este blog es una muestra evidente de la capacidad creativa del autor. El sillón mecedora que invita al descanso; la terraza de la playa; el florero con la puerta de cristal al fondo, etc., son composiciones que yo incluiría entre la pintura de sala y el arte –de ninguna manera menor- de trasladar lo real a la pared, al muro o a la puerta sin relieves, lienzos elegidos para engañar al ojo haciéndole ver como real lo que es artificio pictórico. Es una trampa perfecta. Tan perfecta, que uno no capta de inmediato la artimaña empleada por el autor con la intención de confundirnos.
Para valorar esta tendencia artística es importante distinguir entre pintura mural y trampantojo. El muralismo es la recreación pictórica de cualquier cosa, por lo general en una superficie lisa y grande. No busca la trampa visual, sino que se limita a recrear bien o mal (hay por ahí pésimos murales) el tema elegido. Por el contrario, los trampantojos combinan el arte pictórico con la técnica geométrica de la perspectiva para dar al objeto sentido de realidad. Y creo que en estas muestras de Marco esta técnica está muy conseguida.
También resultan muy reales las texturas que da a algunas de sus obras. Aún mirándolas detenidamente, resulta difícil discernir si el mueble con azulejos incrustados es realmente pintura, sólo pintura, o bien una pieza real.- Joaquín Serra Poblet













